DOCUMENTOS DEL INAH SOBRE EL TERRENO DE LOS AHUEHUETES – PARTE 3 – Nodo 56

En esta tercera entrega documental obtenida por solicitud de transparencia al Instituto Nacional de Antropología e Historia se observa el proceso mediante el cual se ha intentado invalidar el dictamen de 2006 que declara “…dentro de este predio no debe de permitirse la construcción de ninguna infraestructura moderna. Debe preservarse el terreno como tierra de cultivo, lo que beneficiaría la irrigación permanente de los ahuehuetes que se encuentran en su contorno, asegurando su supervivencia cada vez más afectada por el crecimiento urbano de la localidad, o el mismo debe conservarse como un área verde recreativa.”

En 2008, por iniciativa de los dueños, se solicitó la liberación del predio para hacer un estacionamiento a lo que el Instituto respondió que “…los estudios previos realizados en el lugar restringen el uso de suelo…”. Se otorgó la venia para realizar el estacionamiento pero con muchas restricciones, al final el proyecto se abandonó.

En 2012 se vuelve a hacer una solicitud para construir un estacionamiento además de una cancha deportiva. Personal adscrito al Centro INAH Edomex realiza una visita de inspección que permite la construcción de la cancha y el estacionamiento pero con las mismas restricciones que se impusieron en 2008. El proyecto no se realizó.

En 2016 el Ayuntamiento de Texcoco comienza la construcción de una calle en el terreno por lo que el INAH Edomex solicita con urgencia un salvamento arqueológico ya que “la Calle denominada Ahuehuetes, se encuentran en un área con alta densidad de vestigios arqueológicos…”. En el proyecto de salvamento incluido en los archivos se especifica que la zona de construcción “…es propiedad municipal, ya que fue donado por los propietarios para construir la nueva vialidad.”

Los documentos que presentamos también incluyen los planos de la calle, la minuta de acuerdos entre INAH Edomex y Ayuntamiento de Texcoco, las poligonales de restricción a la construcción impuestas tras los trabajos de 2016 y la autorización de introducción de drenaje a pesar de que en 2006 se dijo que no debían realizar obras en ese terreno.

Hacer esta calle implica la urbanización futura del predio, aumentará el tráfico en la zona (como lo demuestra este análisis del Mtro. en Arq. Israel Gutiérrez), acelerará la muerte de los ahuehuetes que rodean el predio y destruirá los importantes vestigios arqueológicos. ¿Vale la pena?

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